viernes, 8 de abril de 2011

¿Y si has confundido la pre-entrega con el pasaporte?

Para variar, desastre total de organización. 

((pausa dramática))

Los minutos se suceden en mi reloj, en menos de 4 horas estará tocando la corneta por mi casa para marchar a la senda de Barajas  y yo sigo con la maleta a medio hacer. Siento no haber podido subir nada, pero entre mis sobrevaloradas aptitudes naturales para el desorden y que he perdido mi astrolabio, he fallado en varias horas en la estimación del aprovechamiento de esta tarde, y no me da tiempo a escanear los distintos croquis sobre los que estoy trabajando. 

Aunque no debería, me descontrolo y escribo que he estado un tiempo enfurruñado con el ejercicio, y que aunque en los dibujos parezco volver reiteradamente sobre algunos aspectos (o eso me creo yo), me está costando terminar de entender lo que (sospecho) estoy buscando. Sin embargo, vivo plenamente convencido de que estos días en Venecia me van ayudarán a cristalizar de alguna forma todas las cosas que están girando ahora mismo en mi cabeza. Aprovecho y cierro, casi precipitadamente, con este tono enigmático, y lo dejo todo en incógnita (¿?). 

(( Mientras parpadean las estrellas, el chico se atusa cuidadosamente un mostacho de bucanero invisible mientras comienza  a reajustar sus operaciones para la traca de vuelta de Semana Santa...se mira con orgullo en el reflejo de la ventana, ¡anda, mira dónde ha tenido a gusto esconderse el astrolabio! ))

martes, 8 de marzo de 2011

ENTREGA FINAL_Una puerta para Venecia

Una oficina de atención al visitante que se manifiesta como pura información. Un hito visual de referencia que adquiere un carácter monumental.
El plano se orienta para recoger las atenciones de Piazzale Roma, cerrando uno de los focos por donde antes se escapaban los límites de la plaza. En respuesta al movimiento que circula en el recinto, las imágenes que surgen van sucediéndose, se transforman; sin embargo, frente al epicentro caótico, se impone el ritmo de la rotación de las grandes piezas, que regula el propio de la plaza.
A partir de este gran mural de información surgen los grosores de la oficina, que mediante la geometría se asocia a dos de los parterres existentes. Estos laterales han cambiado de escala, convirtiéndose en paneles informativos que los visitantes pueden rotar y transformar desde el interior de la oficina. Así, frente a la sobrecogedora pantalla, que se relaciona con Piazzale Roma, los laterales de la oficina responden a la escala del visitante, además de ligarse al recinto que se ha creado tras la sombra del gran panel, de carácter más doméstico.